El Yoga & la Religión

Verdades y Mitos sobre
El Yoga y la Religión

Nadia Vado Ocón
Coach de Vida
Instructora de Yoga y Meditación

Nací en un hogar católico y soy católica contemplativa. Hace 16 años me enamoré del yoga, y desde hace 5 años imparto clases. La experiencia del yoga en mí vida, paralelo a mi participación e inclusive dirigencia en grupos católicos, ha sido un complemento para mi crecimiento integral como ser humano. En todos estos años he podido ver desde ambas perspectivas la gloria de Dios a través de milagros recibidos en mi familia. Sin embargo, no todo ha sido fácil, algunas personas me han criticado y juzgado por hacer yoga siendo católica.

En occidente el yoga sigue siendo un tema desconocido por la mayoría. Algunos artículos advierten los peligros del yoga para los cristianos, calificando a las personas que lo practicamos como ocultistas, demoníacas, etc.  Lo cierto es que después de 16 años nunca he visto nada de eso en mi vida, ni en la de mis colegas y alumnos, más bien todo lo contrario.

Durante estos años como instructora he leído la información que circula en las redes en contra del yoga para comprender la otra cara de la moneda.  La información viene distorsionada y me doy cuenta que hay temor y juicio sólo cuando existe desinformación. Por tanto, me he sentido motivada a esclarecer los mitos más controversiales que he encontrado:

 

  1. El yoga no es una religión. El yoga es una práctica que inició hace más de 5000 años en las civilizaciones del valle Indo y Sarawasti en la India antes de que hubiese una religión organizada en la zona. Quienes diseñaron el sistema no eran religiosos. Con los años, el yoga se difundió a otras áreas donde habitaban personas que practicaban religiones como la hinduista, y así sucesivamente hasta el día de hoy a otros grupos religiosos y no religiosos en todo el mundo. El yoga no pretende ser una religión, no excluye ni contradice a ninguna y tampoco intenta cambiar la fe de los creyentes.  En una clase de yoga no se habla de religión, no se hacen invocaciones ni cultos religiosos. A veces se repiten “mantras”, que no son más que sonidos o frases en sánscrito (idioma antiguo del yoga) que ayudan aquietar los pensamientos.

 

  1. Las posturas de yoga no hacen alusión ni adoración a Dios o dioses. Las posturas reciben generalmente nombres de animales, objetos o elementos de la naturaleza por la similitud con que se expresan a través del cuerpo humano. Quienes crearon las posturas les fueron poniendo los nombres según lo que más se parecía, por ello, las posturas reciben nombres como: postura del gato, vaca, delfín, águila, arado, rueda, mesa, árbol, montaña, entre otros.

 

  1. La meditación es parte del sistema del yoga y no es una práctica peligrosa. La meditación es un acto voluntario en donde nos sentamos para estar en quietud y silencio y de esta manera reducir los pensamientos de preocupación, miedo o ansiedad. No se medita con el fin de poner la mente en blanco. El silencio de la meditación atrae paz, por eso Jesús meditó y oró 40 días en el desierto. Cada vez más la meditación es indicada por terapeutas, psicólogos y psiquiatras como terapia para reducir la ansiedad, depresión e insomnio. Científicamente se ha demostrado que mejora la calidad de vida física, mental y emocional del paciente. Después de una meditación, estudios con electroencefalograma registraron que el cerebro pasa de ondas beta a ondas delta que son las de relajación más profunda.

 

  1. El yoga no es un camino para reemplazar la gracia y poder de Dios. Se cree que al decir que el yoga produce relajación y paz compite o excluye a Dios. También se piensa que los yoguis somos auto suficientes y buscamos solitos la paz, la sanación, la auto realización sin necesitar la gracia divina. Las personas que practican yoga y tienen fe saben que esto es imposible. Podrías hacer yoga 50 años pero si no vivís una vida interior profunda, espiritual o religiosa con devoción, tu vida estará completamente vacía. No hay poder más grande que el de Dios.

 

Afortunadamente a lo largo de estos años varios sacerdotes amigos de diferentes órdenes me han apoyado en mi práctica de yoga.  He encontrado en mi Iglesia a través de ellos, amor y acogida.  Me siento orgullosa de ser parte de la iglesia católica y al mismo tiempo poder servir a otras personas a través de mis clases.

El juicio a la práctica del yoga tiene un trasfondo profundo ya que no sólo es al yoga, es a todo lo diferente y desconocido, a cualquier otra religión, filosofía o estilo de vida.  El día que podamos trascender esto, respetar y entender que Dios está en todo y en todos, podremos empezar a ser UNO, uno con Dios y El con nosotros (Jn 17:21).

Bendiciones! Namaste!

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