El estrés Infantil

Parecería que el estrés es cosa de los adultos, pero ciertamente existe mucha evidencia científica que comprueba que los niños también sufren de eso, pero las situaciones de estrés en ellos son casi siempre temporales siempre y cuando sean atendidas debidamente. No existe etapa en la infancia que esté exenta de sufrir estrés, puede darse desde el útero materno, el nacimiento, cuando son bebés , cuando crecen, de niños y más adelante de adolescentes.

¿Qué es el estrés?

Estrés es la respuesta inconsciente y fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante.

¿Qué puede causar estrés?

  • El nacimiento de un hermanito
  • Cambio de casa
  • Dificultades de relaciones en el colegio
  • Separación de los padres
  • Estado emocional de los padres
  • Las noticias perturbadoras en televisión
  • Las películas de terror
  • Situación económica del hogar

Los niños son esponjas que debemos de cuidar, ellos de  naturaleza están recepcionando información constantemente, por eso es tan importante poner atención a lo que ellos están viendo y oyendo, dado que en Nicaragua  las noticias en los últimos días han sido perturbadoras en televisión, de boca en boca y esto ha generado un miedo generalizado por lo que hay que estar pendientes de la información que les llega (o más bien del modo en el que se transmite dicha información).

¿Cuáles son las señales de estrés en los niños?

  • Problemas para dormir
  • Cambios en el apetito (comer poco o con profusión)
  • Diarreas frecuentes
  • Bajo rendimiento escolar
  • Cansancio constante
  • Apatía, pasividad
  • Problemas para relacionarse con otras personas
  • Irritabilidad
  • Tristeza
  • Aumento de las crisis de asma

En los casos en los que se presenten los síntomas mencionados en el niño o afecten a la salud del mismo de manera significativa, habrá que acudir a un especialista, ya que podrían existir otros factores físicos implicados. Lo que no conviene hacer es desatender estos síntomas. Hay que hablar con el niño cuando este ya nos entiende, preguntarle por sus sentimientos y  dejarlo expresarse.

Las presiones suelen provenir de fuentes externas (como la familia, los amigos o la escuela), cuando crecen también pueden surgir de la persona, de la exigencia a uno mismo (agravada a la vez por las exigencias externas hacia ellos. No debemos de minimizar las consecuencias del estrés, ya que entre otras cuestiones, ha sido relacionado con desórdenes mentales en la edad adulta.