Consejos para manejo de los hijos en tiempos difíciles

Daniela Bernheim Pasos Psicologa Amore
Daniela Bernheim Pasos
Psicóloga Infantil

 

El consejo más importante es mantener la calma…Los niños son muy perceptivos y captan la ansiedad. La actitud tranquila de sus padres, adultos que le rodean o cuidadores les hace sentir seguridad. Además, la calma ayuda a estar más prestos para tender las necesidades del niño. La persona que sienta que no logra controlarse por favor aléjese de los niños hasta que logre un ajuste emocional adecuado, debemos de tener en cuenta que nuestros pequeños son esponjas.

Evitar hacer como si nada estuviera ocurriendo

Los niños son muy perceptivos e inteligentes, por eso saben si algo está pasando en el ambiente. Cuando notan que los padres o adultos evitan hablar del tema o le ocultan algo, ya no se sentirán confiados, se sentirán confundidos, se preocuparán y hasta pueden ponerse a imaginar cosas peores. Si usted no le habla a su hijo de lo que está pasando él posiblemente se enterará por otras personas y de peor forma. Tenemos la responsabilidad de moldear la información que ellos perciben para proveerles seguridad emocional.

Decirle la verdad en palabras que el niño pueda entender

Responda todas sus preguntas y dudas de modo sencillo, evitando detalles innecesarios que puedan generarles más angustia.

Tomemos en cuenta que el que siembra odio cosechara violencia y el que siembra dudas cosechara incertidumbre, lo que pretendemos es que nuestros pequeños crezcan sin todo esto que les pueda empañar su buen desarrollo en general.

Evite exponerlo a imágenes violentas

Mantenerlos lo más lejos posible de las televisiones, radios, celulares que puedan ser fuentes de información inadecuada para ellos o ser lo más prudente posibles con los sonidos de estos. Mantener el autocontrol (comentarios, tono de voz, gestos faciales) ante las imágenes que se ven como adultos si acaso el niño nos está observando.

En tiempos difíciles tratar de mantener sus rutinas habituales dentro de lo posible

Horas de comer, dormir, hacer tareas, ver televisión, bañarse… Si se respeta el horario de actividades, el niño tendrá la sensación de seguridad y se tranquilizará. Sin embargo, procure ser flexible en algunos momentos, como cuando al niño le cueste concentrarse en las tareas, no pueda dormir, desee permanecer más tiempo acompañado o quiera dormir con sus padres.

Tratemos de mantener material didáctico como libros de pintar, cuadernos de trazos, números. En tiempos de crisis los niños deben de seguir aprendiendo en la medida que se pueda.

Preste atención al niño

Hablar con ellos constantemente, no los ignoremos, ellos tienen más miedo que nosotros al no entender que es lo que está pasando. El contacto físico de las personas que los queremos y los cuidamos nos permitirá estar atentos a las reacciones de los pequeños y lo más importante es que sepamos que mientras que él/ella se sentirá amado, apapachado y “a salvo” mejor será su evolución en tiempos de crisis.

Permitamos y ayudémosles a expresar lo que siente

No sólo hablando, sino pintando o jugando. Lo más importante es no cuestionemos “¿Quién te dijo eso?”, “¿De dónde sacaste eso?” o criticar sus reacciones y sentimientos. Hagámosle saber que hay situaciones en las que sentir miedo, rabia o tristeza es normal, y que a nosotros los adultos también nos pasa.

Realice actividades con él (en la medida de lo posible)

Tratar de dedicar un tiempo durante el día exclusivamente para jugar, cantar, dibujar, u orar contándole a Dios sus preocupaciones y sus deseos todo esto ayuda ( y nos ayuda a nosotros para ir sondeando lo que los pequeños están pensando o sintiendo).

En los momentos de crisis los padres, abuelos o persona a cargo del cuido SOMOS los mejores soportes de la seguridad física y emocional de los niños. Por eso, prestemos atención a nuestros hijos, acompañémoslos.