Alto a la Violencia contra la Mujer

Daniela Bernheim Pasos Psicologa Amore

Lic. Daniella Bernheim P.
Psicóloga especialista en
Niñez, Adolescentes y Dinámica Familiar.
La ONU define la violencia contra la mujer como: Todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad que se produce fundamentalmente cuando existen vínculos afectivos, de parentesco o relaciones de poder en el entorno laboral.

Hoy en día las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que alrededor de una de cada tres (35%) mujeres en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida, los números afirman la gran mayoría de estos casos sufrieron más de un tipo de violencia sin ser completamente conscientes, con un 98% de violencia psicológica y un 63% económica o patrimonial. Normalmente el agresor es un conocido, de ahí la reincidencia de los episodios.

A su vez la OMS refiere que la violencia no es natural en el ser humano, es una conducta aprendida a través de un síntoma post traumático. Para ser violento o poder soportar involuntariamente situaciones de violencia, tenés que haberla sufrido o presenciado durante tu infancia y esto se confirma con los últimos estudios donde destacan que un 81% de los agresores habían aprendido esta conducta en la familia con “roles tradicionales”, habían sido maltratados en su infancia o habían sido testigos de la violencia familiar. Lo que pone en manifiesto la necesidad de cortar de raíz la violencia y de que los menores que han sido expuestos a ella reciban terapia antes de que vuelvan a repetir la conducta.

Características de la violencia

  • Es una conducta continuada en el tiempo. No se trata de un hecho puntual, sino de un proceso.
  • El agresor es alguien conocido con quien la víctima mantiene fuertes lazos afectivos.
  • Normalmente tiene lugar en un sitio que se supone sea fuente de seguridad y protección: El hogar.
  • La víctima puede ser considerada cómplice o responsable del maltrato.
  • Provoca en la víctima sentimientos de vergüenza y culpa, por lo que tienden a ocultarlo.

Factores que mantienen enganchadas a las mujeres maltratadas

  • El amor romántico como adicción y dependencia.
  • La creencia mágica de que él cambiará.
  • El miedo, tanto a cómo le hace sentirse como a lo que pueda hacer el maltratador si ella no se sigue mostrando sumisa.
  • La convivencia: “Él es el bueno y yo soy la mala. Si me trata así es para mejorarme”.
  • El Síndrome de Estocolmo (Se da principalmente en secuestros de larga duración, en los que la víctima llega a identificarse con el maltratador para intentar ganarse su simpatía y salvar así su vida).
  • La dependencia económica y el aislamiento social.

Algunos mitos que contribuyen a que la violencia contra la mujer se mantenga

  • Es mejor que la mujer aguante al lado de su pareja por los hijos (Lo cierto es que los hijos se convierten en una víctima más del maltrato, de forma directa o indirecta). A largo plazo los modelos violentos de los padres les favorecen que puedan aprender comportamientos violentos que pueden repetir en sus futuras relaciones, ya sea como víctima o como agresor. A corto plazo, presenciar la angustia y miedo de su madre les genera la confusión e inseguridad.
  • El maltrato es un asunto privado de la familia y nadie debe inmiscuirse, “Los trapos sucios se lavan en casa” (El maltrato es un asunto social. Se tienen la obligación de defender a alguien que no puede hacerlo solo).
  • Con el tiempo el maltratador cambiará (Las situaciones de maltrato, con el tiempo, tienden a empeorar).
  • Se da en casos raros y aislados (Afecta a todas las clases sociales por igual).
  • El maltrato psicológico no es tan grave como el maltrato físico.

La violencia contra la mujer va más allá del insulto o la agresión física. Hay una violencia invisible que no detectamos porque como sociedad estamos acostumbrados a verla, en estos casos se manifiesta como la violencia psicológica, económica, el desinterés o indiferencia por los problemas de la pareja son parte de la agresión invisible que ignoramos y que, irónicamente, es la más presente.