La Visión

Estimulación Temprana

Ft. Susana García A.
Fisioterapeuta
Neurodesarrollo

La Vista es uno de los sentidos que comienzan a desarrollarse en vida intrauterina, sin embargo, crece más lentamente que los otros sentidos y es el último en llegar a su completo desarrollo, que se da en un periodo bastante elástico, que viene denominado periodo plástico de la visión y que termina a los seis/siete años de edad con la estabilización de la función visiva.

Hay que observar que la función visiva es solo el aspecto sensorial de un fenómeno mucho más complejo ya que es el conjunto de las estructuras y de las funciones sensoriales, cognitivas y óculo motoras que componen el sistema ojo-cerebro. El 80% de lo que aprendemos es a través del sentido de la vista.

En los primeros meses después del nacimiento podemos identificar dos primeras fases:

– Fase del desarrollo sensorial: (hasta 3 meses de edad) en la que se desarrollan las principales funciones monoculares y binoculares tanto sensoriales como motoras, los movimientos horizontales rápidos, la convergencia y el acomodo de la mirada. El recién nacido ve claramente hasta unos 25 cm, la distancia entre los ojos del niño y los de la madre durante la lactancia.

– Fase perceptivo cognitiva: (hasta 6 meses de edad), en la que se perfeccionan los movimientos articulados, los movimientos de estabilización de imagen en la fijación, la fusión y la visión binocular única.

Sucesivamente, el proceso de desarrollo anatómico-funcional de la visión dependerá de la experiencia visual que se producirá después de trabajar con mecanismos inducidos por el estímulo visual.

Gracias a la visión los bebés inician a identificar progresivamente los contornos, las formas, los movimientos a su alrededor, los colores y los contrastes. Es además una fuente importante para el desarrollo de muchas de las capacidades motrices básicas, también para la estructura espacio-temporal y el desarrollo del equilibrio

La estimulación visual reside principalmente en mantener durante el mayor tiempo posible el contacto visual con el bebé. Para estimular a los niños y a las niñas desde las primeras semanas de vida, utilice juguetes blanco, negro y rojo, ya que los bebés sólo pueden percibir estos colores, colocando los juguetes a una distancia de unos 20-25 cm de los ojos, luego se los acercamos y alejamos varias veces. Incluso durante el momento del baño y luego con el masaje que nos permiten estimular simultáneamente varios sentidos del niño.

La estimulación visual tiene muchas ventajas, por lo que los investigadores definen el contacto visual como la mejor manera de establecer un enlace de comunicación:

  • Favorece la comunicación temprana.
  • Muestra el potencial procesamiento neuronal.
  • Proporciona la base para el desarrollo social.

Durante los primeros seis meses, el niño utiliza sus ojos, sus manos y sus dedos por separado, y siempre y cuando mirar un objeto y tocarlo siguen siendo procesos separados en su mente, él seguirá siendo un observador pasivo del mundo.

Uno de los mayores desafíos del primer año de vida es el desarrollo de la coordinación ojo-mano. Y nosotros, los padres o los educadores, pueden facilitar este proceso con actividades sencillas, como jugar con chimbomba o manipular los alimentos antes de llevarlos a la boca. Actividades que ayudan a desarrollar la coordinación ojo-mano y al mismo tiempo resultan muy divertidas para nuestros hijos.

El medio ambiente siempre resulta muy atractivo para los niños y es por lo tanto, importante que proporcione estímulos de tal manera que el proceso de percepción visual se ponga en movimiento, en un contexto lúdico, con adecuada iluminación ambiental y en presencia de los padres. Un rol fundamental lo representa el contraste de color de las ayudas visuales, como los juguetes, que poco a poco los niños van distinguiendo.

Alrededor del primer año de vida, el niño adquiere una sensación de profundidad y, si ve un objeto delante de él, tratará de agarrarlo.  Hasta entonces, el bebé había sido capaz de ver sólo imágenes planas pero ahora todo le aparece en “relieve”, con objetos que finalmente adquieren volumen y profundidad. Con las manos pueden manipular objetos a voluntad haciéndose de inmediato cuenta de que un cuadrado es diferente de un círculo, que una pelota es redonda y que un cubo tiene lados. Ya puede reconocer a un familiar a cierta distancia y puede distinguir todos los colores.

Considerando la importancia de la vista para el desarrollo integral del niño, es muy importante el seguimiento de un oftalmólogo, ya a partir de los dos a tres años, quien podrá identificar la presencia de cualquier defecto de refracción, como miopía, hipermetropía o astigmatismo, el trastorno del movimiento del ojo, tales como el estrabismo, y la posible presencia de ambliopía, mejor conocida como “ojo vago”.  No olviden realizar inspecciones periódicas cada dos años para evaluar cómo el desarrollo está impactando en la visión de sus hijos, ya que siempre la prevención es la mejor manera de avisar los patrones de eventuales disturbios.