Los Nuevos proyectos y tu Zona de Confort

Revista Amore - Marla Reyes


Ing. Marla Reyes
Gerente de Techno Commerce Group

Cuando inicia un nuevo año, las listas de deseos y propósitos nunca pueden faltar: perder peso, conseguir un mejor trabajo, hacer crecer nuestra empresa, mudarnos a una casa nueva, etc. Iniciamos con la mejor disposición, las primeras semanas hacemos cambios en nuestra rutina diaria, nos sentimos muy enfocados y con mucha energía. Pero, conforme pasan los días, poco a poco perdemos el objetivo y regresamos a nuestra rutina anterior.

¿Por qué pasa esto? ¿Qué nos hace falta?

Desde que éramos niños nos enseñaron a vivir en nuestra zona de confort, a tener miedo a lo desconocido! Adoptamos situaciones en nuestra vida que a pesar de que sabemos que debemos cambiarlas ¡No lo hacemos! El problema aquí es que quedarnos en la zona de confort nos limita y no nos permite crecer o alcanzar nuestras metas.

Nos perdemos de disfrutar el éxito viviendo una vida rutinaria que en determinado momento nos deja de dar bienestar, llegando al final del año entendemos que pospusimos la mayoría de los propósitos que nos habíamos planteado al iniciar, propósitos que eran importantes y necesarios para nuestro crecimiento profesional o personal.

Perder el miedo a salir de nuestra zona de confort empieza desde adentro, es algo que debemos definir nosotros, es una decisión emocional, tenemos que aprender a cambiar nuestros pensamientos, ideas y sentimientos que no nos dejan crecer. Los límites los ponemos nosotros, mentalmente decidimos que no podemos hacerlo, además nos enfrentamos a algo inevitable: las costumbres, nos hemos arraigado a ellas por mucho tiempo y se convierten en barreras ante el cambio, son las excusas que justifican nuestro actuar. Me refiero a costumbres que no nos permiten crecer y que nos distraen de nuestra meta.

Una solución es convertir los propósitos y metas en pequeños proyectos, los cuales, deben de tener fechas de inicio y fechas de conclusión, porque los proyectos son temporales y tenemos que buscar la forma de realizarlos. El secreto es definir fechas próximas que sean realistas, si el periodo es muy corto solo lograremos desilusionarnos,  si el periodo es demasiado largo corremos el riesgo de nunca realizarlo, pero si elegimos el momento indicado conseguiremos lo que buscamos.

Tener un plan de acción es tan importante como definir el método de medición. Si queremos darnos cuenta del éxito o fracaso de un proyecto es importante medir periódicamente los alcances así podremos hacer cambios de estrategia durante su ejecución.

Es transcendental tener claro que nuestro proyecto depende de nosotros mismos, y no de los demás. Cuando definimos proyectos que dependen de otros, estamos poniendo fuera de nuestro control si se cumplen o no se cumplen.

Los proyectos demasiado ambiciosos son fáciles de abandonar: hay que abarcar cosas que veamos que están a nuestro alcance. Igualmente, los proyectos demasiado fáciles no nos suponen salir de nuestra Zona de Confort, no nos aportan progresos palpables.

Ponernos un montón de objetivos sólo por tener muchas cosas que hacer, si de verdad no están enfocados a conseguir algo que realmente nos apasiona, sólo servirá para tener una larga cadena de objetivos abandonados a lo largo del camino.

El año comprende 365 días, los cuales pueden ser tan productivos como definamos que sean.  No permitamos que acabe el año sin cumplir los propósitos planteados, no permitamos que el miedo nos paralice y sobre todo enfoquémonos en salir de nuestra Zona de Confort.