El Niño y La Naturaleza

Lucía Cerna
M. Ed. Montessori 0/6 años
Directora Mundo Montessori

“La tierra es de donde son nuestras raíces. Hay que enseñar a los niños a sentir y vivir en armonía con  ella”. –María Montessori

La naturaleza es parte fundamental de nuestras vidas y de nuestra salud. Por eso es nuestra responsabilidad como padres y educadores hacer el cuidado del medio ambiente parte fundamental de la vida cotidiana de nuestros niños. Enseñarles a cuidar y respetar la naturaleza, y crearles consciencia que la preservación de esta, está totalmente en nuestras manos. Nuestros niños aprenden más con acciones que solo de las palabras, por lo cual es importante que la enseñanza de este concepto sea experiencial, donde observen, vivan y participen en el cuido de su entorno exterior. A los niños les encanta observar y explorar los seres vivos que les rodean. Desde las plantas en el jardín hasta los diferentes insectos que lo habitan. Entonces, ¿Por qué no aprovechar de este interés en ellos para fomentarles el amor y cuidado del medio ambiente y la naturaleza?

Recordemos la importancia de ensuciarse y de participar en el ambiente exterior para la buena salud y desarrollo en los niños. Fortalecer su sistema inmunológico es uno de los principales beneficios, ya ni se diga el desarrollo motor y de lenguaje; ya que al visitar el jardín, podemos incluir diferentes actividades tales como regar las plantas, sembrar, cargar las herramientas, etc., al igual que nombrar todo lo que observamos y lo que hacemos. Esto les ayudara a su desarrollo integral mientras ellos disfrutan de participar en estas actividades.

Es importante que los padres de familia tengan preparadas herramientas aptas para los niños tales como palitas, baldes, regaderas, carretillas, tierra y cajones para que ellos puedan trabajar, al igual que un área designada donde ellos pueden usar sus herramientas para excavar y plantar sus plantitas.

La hora ideal para invitarles a participar es temprano en la mañana. Ya que los niños, en especial los más pequeños, normalmente se despiertan temprano y el sol no está fuerte y pueden ensuciarse sin limitantes antes del baño. Al igual que pueden hacerlo parte de su rutina de fin de semana o por las tardes cuando baje el sol.

Otros ejemplos de cómo incluir actividades en el día a día y fomentar el amor, curiosidad y respeto a la naturaleza:

  1. Cosechar semillitas y ver el progreso: Tan simple como agarrar frijoles de la cocina y ponerlos en contenedores con algodón húmedo y ver como este en tan solo cuatro días comienza a germinar y desarrollarse como plantita. Luego trasplantarla al jardín y ver como este crece y hasta nos produce sus propios frijolitos es una actividad linda para hacer con los niños.
  2. Hacer caminatas en el jardín o vecindario y observar las diferentes tipos de plantas. Sus hojas, flores o frutos. Y enseñarles a respetar la planta no arrancándole hojas ni flores, sino más bien admirarlas y olerlas, haciendo de esta experiencia una experiencia sensorial.
  3. Buscar insectos: observar con mucha dedicación la planta hasta encontrar a los insectos que las habitan. Seguir a una hormiguita y ver hacia donde se dirige. Enseñarles que estas son importante para nuestra flora y fauna y que no debemos pisarlas, más bien dejarlas pasar y seguir su rumbo.

Dejémoslos que se ensucien, que salgan y dejen las pantallas dentro de los hogares. Fomentarles la experiencia fuera de la casa desde pequeños hará que conforme vayan creciendo, vaya también creciendo su deseo de participar y cuidar del medio ambiente. Recordemos que el planeta será de ellos y hay que enseñarles a cuidar de este desde muy temprana edad.

¡Celebremos el día de la tierra en familia este próximo 22 de abril!

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